Sí; ya sé. Sé a quién tengo que matar. Te escuché.
Ya sé. Lo entiendo. Es que... no sé. Es decir, lo sé pero, ¿por qué?
Sé a quién tengo que matar. Ya lo entendí. Ya lo ví. Es más... lo estoy viendo.
Veo a quién tengo que matar. Lo miro todo el tiempo. Por momentos siento que lo estoy persiguiendo sin querer...
...Pero no sé por qué lo tengo que matar. Sólo sé que es así; que debe ser así.
No sé si sabe. Tampoco me importa.
Lo veo por tanto tiempo que ya lo siento propio.
A veces creo que sabe de mí. A veces siento que yo soy el perseguido. Que me mira todo el tiempo. Que sabe más de mí que yo. Que me persigue porque me quiere matar; y que yo no sé de ello.
Está tan cerca que me siente propio.
Cuestiona. Pregunta. Duda... Es que no sabe por qué tiene que hacer lo que debe.
No sabe si yo sé; creo que no le importa.
A veces creo que sabe que sé de él.
A veces lo veo con actitud de perseguido...
Probablemente ambos tengamos que matar al otro... y, por lógica, uno solo podrá.
...Espero no ser yo quien lo logre... |